ISSN 2007-734  
Facultad de Psicología  
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo  
Copyright © 2026 UARICHA  
UARICHA, 2026, 24, 1-15  
Aquí se vive con menos, pero es más tranquilo: procesos de movilidad,  
trabajo y cuidados entre mujeres mayas de Quintana Roo  
Here we live with less, but it is more peaceful: Mobility, work and care processes  
among Mayan women in Quintana Roo  
Xochitl Ballesteros Pérez1  
Ligia Aurora Sierra Sosa1  
1 Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo.  
Abstract  
Resumen  
This article analyses the mobility, employment, and  
caregiving work processes in the life trajectories of  
Mayan women in Quintana Roo by identifying  
vulnerability factors that arise in rural and tourist  
Este artículo analiza los procesos de movilidad, trabajo  
y cuidados de las trayectorias de vida de mujeres mayas  
de  
Quintana  
Roo,  
identificando  
factores  
de  
vulnerabilidad que se configuran en contextos rurales y  
turísticos. Desde un enfoque interseccional se realizó  
una investigación cualitativa, de corte etnográfico,  
basada en la observación participante y entrevistas  
contexts. Using an intersectional approach,  
a
qualitative, ethnographic study was conducted based  
on participant observation and semi-structured  
interviews with two women who had migrated to the  
Quintana Roo tourist corridor. The narratives of two  
participants were included in this study. The analysis  
was carried out through the interpretation of the life  
semiestructuradas realizadas  
a
dos mujeres con  
trayectoria migratoria hacia el corredor turístico de  
Quintana Roo, de las que se retoman las narrativas de  
dos participantes. El análisis se realizó a través de la  
interpretación de los relatos de vida sistematizados en  
el trabajo asalariado, el trabajo de cuidados, procesos  
de movilidad y vulnerabilidad estructural. Los hallazgos  
muestran que las mujeres sostienen la reproducción  
social y económica a través de empleos precarios y  
trabajos de cuidados en contextos de segregación  
espacial, desigualdades de género y etnicidad.  
stories  
systematized  
around  
precarious  
work,  
caregiving work, migration and mobility, and structural  
vulnerability. The findings show that these women  
sustain social and economic reproduction through  
precarious jobs and caregiving work in contexts of  
spatial segregation, gender inequalities, and ethnicity.  
Keywords:  
Women,  
Mayan,  
vulnerability,  
intersectionality.  
Palabras  
clave:  
Mujeres, Mayas, vulnerabilidad,  
interseccionalidad.  
Recibido: 1 de julio de 2025. Aceptado: 2 de mayo de 2026.  
Correspondencia: Ballesteros Pérez Xochitl. Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo. Campus Chetumal Bahía  
Boulevard Bahía s/n esq. Ignacio Comonfort Col. Del Bosque. C.P. 77019, Chetumal, Quintana Roo, México. perballes@uqroo.edu.mx  
UARICHA Revista de Psicología, 2026, Vol. 24, pp. 1-15  
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Ballesteros-Pérez y Sierra-Sosa  
Movilidad, trabajo y cuidados entre mujeres mayas  
Introducción  
El género, la etnicidad, el nivel educativo, y acceso desigual al trabajo y servicios básicos  
configuran las trayectorias de vida de las mujeres de pueblos indígenas en México. En Quintana  
Roo, el acelerado desarrollo del turismo ha intensificado los procesos de movilidad humana, de  
precarización laboral y segregación socio territorial, particularmente de mujeres mayas  
provenientes de la zona centro del estado, estos elementos ponen en situación de riesgo y  
vulnerabilidad. Los y las habitantes de las comunidades y de los espacios urbanos de Quintana  
Roo, requieren ser visualizados en su contexto de vida tomando en cuenta las problemáticas  
estructurales que presentan.  
El objetivo de este artículo es analizar, desde un enfoque interseccional, las trayectorias  
de movilidad, trabajo y cuidados de mujeres mayas en Quintana Roo, identificando los factores  
de riesgo y vulnerabilidad presentes en sus contextos de vida y trabajo, rurales y turísticos. Las  
historias que se presentan son analizadas de manera paralela para expresar a través de su vida  
como son cruzadas por las geografías de la polaridad: por un lado, el capitalismo global y del  
otro la subsistencia y solidaridad comunitaria y familiar, atravesadas por el desarrollo del  
turismo; es decir: ¿cuáles factores de género, etnicidad y clase configuran sus condiciones de  
vulnerabilidad? y ¿cómo se relacionan los procesos de movilidad, el trabajo precarizado y el  
trabajo de cuidados en la vida familiar y comunitaria de las mujeres mayas?  
Los fenómenos no se refieren a un solo aspecto de la vida cotidiana, sino también, se  
deben analizar de manera interseccional los múltiples factores que se observan en la vida diaria,  
los ejes familiares y comunitarios sostenidos por mujeres mayas garantizan la continuidad del  
desarrollo de las comunidades. Se analizaron los contextos que generan estas condiciones a  
través de las mujeres mayas en Quintana Roo frente a condiciones como; la violencia de género,  
la participación comunitaria, la economía social y trabajo de migrantes, los servicios públicos, la  
educación en poblaciones originarias.  
Miradas desde la vulnerabilidad, movilidad e interseccionalidad  
El eje analítico de los relatos es a través de las categorías de vulnerabilidad, movilidad e  
interseccionalidad. El concepto de vulnerabilidad inicialmente se utilizó para abordar las  
problemáticas relacionadas con los desastres asociados a fenómenos denominados naturales  
como: sequías, terremotos, fenómenos hidrometeorológicos, a través de una explicación en la  
cual se relacionaba con la incidencia de éstos y la gestión de los eventos por las partes  
involucradas (Pérez de Armiño & Abrisketa, 2008).  
No obstante, el concepto de vulnerabilidad no solo se ciñó a aspectos asociados a los  
fenómenos naturales (desastres naturales), sino que se asoció a las estructuras económicas, las  
condiciones de desigualdad y pobreza considerándose como detonantes de la vulnerabilidad,  
se situó a los diversos actores sociales en la indefensión (vulnerabilidad) a partir de las  
condiciones sociales.  
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Ballesteros-Pérez y Sierra-Sosa  
Movilidad, trabajo y cuidados entre mujeres mayas  
Ducangé Medor (2019) apunta en torno al concepto de vulnerabilidad social, la  
dimensión simbólica con un enfoque analítico el cual vincula “vulnerabilidad-activo-  
oportunidades”, a través de una investigación hemerográfica en el cual destaca la dimensión  
simbólica de la vulnerabilidad.  
Por su parte, Ramos Ojeda (2019) señala que la vulnerabilidad es utilizada para describir  
la exposición a los riesgos y su gestión, es decir, se identifican elementos como la falta de  
capacidades en los individuos lo cual provoca inseguridades e incertidumbre, así como  
inadecuadas estrategias desplegadas por comunidades, familias, personas u hogares para salir  
de esta zona. En el ámbito de los estudios antropológicos, uno de los textos que aborda esta  
dualidad vinculada a los procesos de movilidad, migración rural-urbana es ¿Cómo sobreviven  
los marginados? (1975) de Larissa Lomnitz, en el cual se analiza la construcción de redes de  
solidaridad, cuidado y reciprocidad en contextos de alta marginación urbana.  
Con la adopción de los Objetivos del Milenio el concepto de vulnerabilidad se consolida  
como una herramienta esencial en el diseño de políticas públicas y en los planes y programas  
de intervención, teniendo un carácter preventivo en las acciones, lo que permite evitar que las  
poblaciones decaigan en sus condiciones de vida y estar en un riesgo de mayor vulnerabilidad.  
Un factor que ha acelerado las condiciones de vulnerabilidad en Quintana Roo son los  
cambios en el uso del suelo, lo que ha generado más desigualdades en el acceso de los servicios  
para las poblaciones, tanto para los que residen en espacios costeros como para los que residen  
en espacios urbanizados. Estos impactos se observan en la calidad de vida o buen vivir de los  
habitantes de Quintana Roo.  
Otro de los aspectos fundamentales a considerar en este análisis en Quintana Roo, es el  
crecimiento y en el desarrollo de las actividades ligadas al turismo que han generado  
modificaciones económicas, ambientales; así como reelaboraciones culturales de forma que  
abarca toda la península de Yucatán, la cual se ha visto inserta en procesos como movilidad  
humana. Los mayas de la península de Yucatán son históricamente el eje económico, como  
mano de obra barata, que construyeron las ciudades y le dan un rostro cultural a los servicios  
que las grandes cadenas de hoteles y servicios tienen, como imagen para el turismo  
internacional.  
Las desigualdades socio económicas y el acceso a los servicios básicos como la  
educación y las posibilidades de acceder a un empleo digno, han propiciado desventajas entre  
los diversos sectores de las comunidades, como es el caso de las mujeres; quienes al no recibir  
educación formal más allá de la secundaría, sus procesos de inclusión al mercado de trabajo  
especializado en las zonas costeras y turísticas del Estado, genera segregación sobre los tipos  
de empleo y desigualdades en el ingreso.  
Las desigualdades de este asentamiento en ciudades como Cancún o Playa del Carmen  
y hoy Tulum, muestran desventajas tanto en el acceso a vivienda como en los servicios, casi  
siempre viven en los espacios a los que pueden acceder con los pocos recursos que obtiene  
con los trabajos precarios, la autoconstrucción, viviendas de interés social alejadas de los  
centros de trabajo y el trabajo con salarios bajos, ha sido el común denominador para estas  
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Ballesteros-Pérez y Sierra-Sosa  
Movilidad, trabajo y cuidados entre mujeres mayas  
comunidades. Aunado, a los bajos salarios las familias definen estrategias de sobrevivencia  
económica que tienen que ver con el autoempleo o el comercio en el domicilio, las mujeres  
buscan a través de sus habilidades o conocimientos adquiridos en sus hogares (cocina, lavado  
de ropa, planchado y comercio) más recursos para la familia.  
Autores como Comas-d'Argemir (1995) aseguran que las desigualdades entre hombres  
y mujeres propician la segregación laboral en los espacios de llegada, contempla indicadores de  
selección entre los que se encuentran el género, la edad, la etnia, la cualificación laboral. Es  
decir, la división del trabajo estructura las diferencias y genera las desigualdades entre las  
poblaciones, que también son indicadores para el análisis interseccional. Las reelaboraciones  
cotidianas en las comunidades y ciudades de la región han observado diversos tipos de  
impactos como; la violencia y el riesgo, precarización de los servicios y vida cotidiana.  
Los procesos de movilidad como la migración interna e internacional y el desplazamiento  
laboral o por el turismo, permiten observar el crecimiento de los espacios, pero también, la  
complejidad de los territorios. La migración intrarregional-local, para el caso de México, nos  
muestra un movimiento migratorio de personas de origen nacional que deciden  
prioritariamente buscar opciones de empleo y arraigo en regiones y ciudades en las que saben  
o reconocen la posibilidad de tener acceso a trabajo, vivienda y otros servicios sociales, esta  
posibilidad es la que le da sentido a su arraigo en los diversos contextos socioterritoriales del  
Estado de Quintana Roo (Aguirre et al., 2022).  
Autoras como Blanco (2000), Re Cruz (2003) y Castellanos (2010) y el resultado de  
investigaciones anteriores de Sierra-Sosa (2007) y Sierra-Sosa y Ballesteros-Pérez (2022), han  
categorizado el desplazamiento y la migración a través de las temporalidades que son diversas  
y que dependen del tipo de trabajadores, diferenciando tres aspectos:  
la migración  
permanente; el desplazamiento laboral temporal, el cual se refiere a población que no busca el  
arraigo familiar ni personal; se mueve en busca de empleo y éste define su residencia o  
temporalidad por el lugar de arribo y del de salida.  
La más común dada la presión por el uso del suelo para las actividades turísticas y  
económicas que son las rutas cotidianas a través de la movilidad diaria de la casa al trabajo,  
estás rutas han modificado las relaciones de roles y trabajo en las casas mayas de las  
comunidades, las horas fuera del pueblo y de la casa propicia modificaciones en los roles que  
los miembros del hogar deben realizar para garantizar la reproducción social de todos los  
miembros, estos desplazamientos cotidianos no distinguen género, educación ni edades.  
Las mujeres recorren diariamente rutas cotidianas desde sus hogares hacia sus lugares  
de empleo, ocupando tiempo de su vida en el transporte o traslado de su casa al trabajo. Estas  
condiciones ponen a hombres y mujeres en condiciones de riesgo y vulnerabilidad.  
Por su parte y con relación a las mujeres, el informe de la Comisión Interamericana de  
Derechos Humanos (2017) enfatiza las diversas formas de discriminación que enfrentan las  
mujeres de los pueblos originarios. En ese contexto, las mujeres se encuentran en condiciones  
de vulneración de sus derechos, desde los civiles y políticos hasta los económicos, sociales y  
culturales. Además de estar expuestas a contextos de todo tipo de violencias.  
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Ballesteros-Pérez y Sierra-Sosa  
Movilidad, trabajo y cuidados entre mujeres mayas  
Las investigaciones de las mujeres en los pueblos indígenas tienen como eje de análisis  
la reivindicación del bienestar común, las luchas indígenas, la defensa de la tierra, los recursos  
naturales y el cuerpo.  
Por ello es indispensable, tener como referencia la perspectiva  
interseccional para las investigaciones con mujeres de grupos vulnerables como es el caso de  
las mujeres mayas que se han constituido como el pilar para la migración y movilidad de ellas y  
de los hombres.  
Patricia Hill Collins y Sirma Bilge (2016) señalan que la Interseccionalidad tiene que ser  
entendida desde lo que hace antes de lo que es, para ello, explican que la interseccionalidad  
desde sus orígenes se ha convertido en una herramienta analítica que, da acceso al mundo para  
comprenderlo desde las estructuras sociales de las personas cuya determinación parte de  
múltiples factores: su relacionalidad, contexto social, poder, desigualdad, justicia social y  
complejidad, cada una interrelacionadas entre sí.  
La interseccionalidad ofrece un análisis interesante dado que las mujeres y las indígenas  
se encuentran en entre los sectores más pobres de la población. De acuerdo con los datos del  
Banco Mundial en países como Bolivia la diferencia salarial es del 60% menos de lo que perciben  
las mujeres respecto a los hombres, (CEPAL,2021). Esta información tiene como propósito dar  
cuenta de las diferentes condiciones de desventaja y discriminación que tienen como  
consecuencia develar la combinación de identidades y vulnerabilidad (Crenshaw, 1991) En ese  
contexto, Miller (2025) señala que la interseccionalidad además de ser una categoría analítica,  
constituye un proyecto político-epistemológico que permite a la antropología centrar las voces,  
saberes y condiciones estructurales que atraviesan la vida de las mujeres en contextos de  
desigualdad como lo son las mujeres mayas en Quintana Roo.  
Método  
Este artículo forma parte de los resultados de investigación del proyecto: “Trayectorias laborales,  
procesos comunitarios y familiares de las mujeres en la zona maya de Quintana Roo”, la cual se  
desarrolló desde un enfoque cualitativo, se trabajó con seis mujeres de dos comunidades del  
municipio de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, seleccionadas a través de muestreo  
intencional mediante el método etnográco, considerando su adscripción a comunidades  
mayas y su experiencia laboral en servicios turísticos, en este artículo se consideraron dos  
relatos de vida: el de María y el de Eduviges.  
Para la recolección de la información se utilizaron las siguientes técnicas de recolección:  
observación participante, entrevistas a profundidad, con una duración aproximada entre 60 y  
90 minutos por sesión. El análisis de la información se realizó mediante el análisis temático,  
identicando categorías analíticas: trabajo, movilidad, cuidados y vulnerabilidad.  
Las  
consideraciones éticas de los participantes están garantizadas por el consentimiento informado,  
el uso de seudónimos, así como la omisión de información que pueda comprometer la  
condencialidad de las participantes.  
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Ballesteros-Pérez y Sierra-Sosa  
Movilidad, trabajo y cuidados entre mujeres mayas  
Hallazgos  
Los resultados se estructuran en cuatro ejes analíticos: 1) la inserción de las mujeres al mercado  
laboral en contextos precarizados del sector turístico; 2) el trabajo de cuidados como eje  
estructural e invisibilizado de la vida cotidiana y como sostén de la reproducción social; 3) los  
procesos de migración y 4) movilidad como estrategia de familiar, apoyada por redes familiares  
y de paisanaje. En este contexto de precariedad estructural, el estudio de caso de las mujeres y  
sus estrategias para que las generaciones siguientes se incluyan con éxito al trabajo son duras  
y en muchas ocasiones no se logra, y aun así continúan esforzándose por cambiar su realidad y  
dar otro sentido social y económico a los hijos.  
Entre los ejes de la interseccionalidad que emergen a partir del relato se destacan los  
aspectos que evidencian su situación de vulnerabilidad. Ser maya en términos identitarios ha  
significado tanto una forma de presencia en el mundo como una condición marcada por la  
exclusión de acceso a los servicios y al trabajo. Sus acervos de conocimiento como es la  
apicultura, la agricultura y saberes de la cultura maya sobre costumbres, son relegados frente a  
espacios modernizados como las ciudades, los cual obstaculiza su inclusión. Sin embargo, el uso  
de redes comunitarias que también se reproducen en la ciudad permite la inserción a trabajos,  
en un primer momento, para dar continuidad con la experiencia acumulada en la ciudad de  
nuevas oportunidades de vivienda y trabajo. El retorno a la tierra, a la casa y al pueblo con su  
gente, son formas de dar continuidad a su mundo de vida y sentido de pertenencia a su  
identidad maya.  
María  
María cuenta sus experiencias de vida, los procesos de migración y retorno a la comunidad, nos  
narra lo que construyó en Cancún y lo que sus hijos que nacieron en la ciudad continúan  
realizando, a ella la vemos en la comunidad de origen Filomeno Mata, con tranquilidad  
económica y acompañamiento social, además de poseer infraestructura social y capital  
económico que le permite su propia reproducción, sin depender de sus hijos.  
Mujeres mayas, relatos que cuentan la historia del territorio y la casa  
Ser mujer jefa de hogar en distintos momentos de su vida, ha sido uno de los aspectos que más  
resalta en su narrativa, su fortaleza para ayudar en la crianza de sus tres hijos y la necesidad  
económica propicia la generación de otras estrategias para la familia, como la de ser cocinera y  
bufetera por años en la ciudad de Cancún. Además, que los tipos de empleo están conectados  
a sus acervos y la feminización del empleo en espacios laborales y turísticos. Su esfuerzo por las  
largas jornadas y la posibilidad de contar con apoyo de sus hijas y hermanas como redes de  
apoyo para la crianza fortalece su condición laboral para continuar con el ingreso económico.  
En su narrativa María insiste en la vulnerabilidad laboral asociada a los empleos por  
cuenta propia, ya que estos no contaban con seguridad social. Durante muchos años padeció  
la persistente división laboral por los roles feminizados y establecidos como parte del sentido  
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Ballesteros-Pérez y Sierra-Sosa  
Movilidad, trabajo y cuidados entre mujeres mayas  
común, ella refiere que si se hubiera quedado en casa continuaría en el campo o dentro de la  
casa como lo hizo su madre que solo estaba en la casa y cuidando los animales de corral.  
Gran parte de la clase trabajadora baja de origen rural o de las comunidades cercanas a  
la costa turística de Quintana Roo, no tienen el acceso a los servicios de educación, a lo más  
tienen la educación primaria inconclusa o conclusa, esta generación de mujeres que  
incursionaron fuera de sus comunidades se enfrentaron a un mercado flexible que las  
incorporó en tareas feminizadas pero necesarias para la ciudad, el desplazamiento obligado que  
tuvo que realizar le dio recursos para cambiar las condiciones de sus hijas e hijo.  
A pesar de trabajar en las cocinas de hoteles de lujo en Cancún, sus condiciones fueron  
de sobreexplotación: largas jornadas, dobles turnos, accidentes laborales sin indemnización  
adecuada. La pérdida de empleo tras su accidente en el entorno del trabajo, sin acceso a  
pensión, muestra la precariedad estructural. La movilidad social parcial por la acumulación que  
generó durante años de trabajo logró que sus hijos concluyeran estudios universitarios  
mediante el trabajo en el sector hotelero de la ciudad. Aun así, el retorno al pueblo con un  
pequeño negocio propio financiado por remesas del segundo esposo, quien trabaja  
temporalmente en EE. UU. ha posibilitado su permanencia en el pueblo, pero sigue la condición  
de dependencia actual en las remesas para sostener el hogar y continuar construyendo la casa  
en el pueblo.  
Así me he ido abriendo camino  
Nunca tuve muchas oportunidades. Apenas terminé el primer año de primaria, pero aprendí a  
leer, escribir y hacer cuentas. Siempre he dicho que, si yo hubiera estudiado como mis hijas,  
quién sabe dónde estaría ahora. Pero a mí me tocó salir a buscar la vida.  
Me fui de Filomeno Mata (pueblo) cuando tenía apenas 18 años. Primero me fui con mi  
esposo a Carrillo Puerto, pero allá no había trabajo, y las cosas se pusieron muy difíciles. Nos  
separamos. Con tres hijos pequeños, me fui a Cancún. Llegué con lo puesto y con la esperanza  
de encontrar un lugar donde poder mantener a mis hijos.  
En Cancún me abrió la puerta mi hermana. Ella ya vivía allá con su esposo. Así fue como  
comencé a trabajar en un restaurante de comida china. Nueve años estuve allí, en la cocina.  
Después, me pasé a la zona hotelera, a otro hotel. Me quedé trabajando ahí más de 20 años,  
siempre en la cocina. Aprendí de todo. Lo mismo preparaba comida china, que mexicana,  
italiana o japonesa. Pero no era fácil. Tenía que entrar mucho antes de mi turno para alcanzar  
a montar el bufet, preparar todo, limpiar y dejar listo para los huéspedes. Muchas veces  
trabajaba hasta doce horas sin que me pagaran todas esas horas extras.  
La cocina es dura, cansa. El hotel te absorbe, no te deja tiempo para nada, ni para la  
familia. Pero gracias a ese trabajo mis hijos pudieron estudiar. Yo sola los saqué adelante. Mi  
hija mayor estudió para asistente directivo, y los otros dos son contadores. Yo les decía: “No  
quiero que acaben como yo, que sólo aprendí entre ollas y fogones”.  
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Ballesteros-Pérez y Sierra-Sosa  
Movilidad, trabajo y cuidados entre mujeres mayas  
Mis hijas también trabajaron en hoteles, pero ellas entraban por la CROC1, no tenían  
seguro ni contrato fijo. Las ponían como bufeteras, a surtir el bufet, porque no las dejan entrar  
a la cocina por los riesgos. Sólo mi hijo, el más chico, siguió mis pasos y es cocinero.  
Un día, trabajando, me caí por las escaleras del hotel. Me fracturé y estuve internada un  
mes. El hotel al principio me apoyó, me dieron dinero mientras estuve incapacitada, pero  
después falsificaron mi renuncia para no pensionarme. Así me quedé sin trabajo, sin seguro, sin  
pensión. Sólo con las cicatrices en el cuerpo y la experiencia de haberlo dado todo.  
Dejé Cancún porque ya no aguantaba más. La ciudad me enfermaba, me deprimía. Mi  
papá aún vivía aquí en el pueblo, y decidí regresar. Cuando volví, no tenía nada, sólo un terreno  
que mi papá me regaló. Con lo poco que tenía empecé a construir. Luego me junté con mi actual  
esposo, quien ahora trabaja en Estados Unidos. Allá aprendió apicultura, y gracias a lo que me  
envía pudimos terminar la casa y poner un pequeño negocio.  
Ahora vivo aquí con mi mamá, que ya está grande y enferma. Mi esposo sólo viene cada  
ocho meses. A veces me enojo con él porque dice que allá gana más y que si regresa, igual  
tendría que salir a trabajar. Y yo me quedo aquí, sola, en esta casa grande que parece vacía.  
Mi vida ha sido de lucha. Primero, como mujer indígena, aprendí que, si yo no salía a  
buscarme la vida, nadie iba a venir a dármela. Luego, como madre soltera, supe lo que es  
trabajar el doble para que mis hijos no pasaran lo que yo pasé. Siempre he estado entre la  
cocina y la casa, entre el hotel y la familia, entre Cancún y el pueblo.  
Aquí, con mis gallinas y mi tiendita, siento que vuelvo a tener control sobre mi vida,  
aunque me siga acompañando el cansancio de tantos años de trabajo. Pero al menos estoy en  
mi tierra, con mi gente, y a mi manera, sigo saliendo adelante.  
La entrevista con María expresa una trayectoria de vida y experiencias atravesadas por  
las necesidades que la familia como núcleo de reproducción social demanda, en un contexto de  
desigualdad estructural, migración y precariedad laboral. La experiencia de María permite  
observar cómo los trabajos de cuidado y las relaciones familiares han sido el soporte  
fundamental de su sobrevivencia y movilidad social a lo largo de su vida.  
La familia en estas comunidades ha sido el eje principal de una red que sostiene y apoya  
el desplazamiento de los hombres y las mujeres en este caso María desde su infancia vinculada  
a la comunidad y la cultura maya, creció con 10 hermanos familia ampliada que le ha permitido  
tener acceso a fuerza de trabajo para el cuidado de sus hijos.  
Cuando migró a Cancún, lo hizo a través de su hermana, quien ya residía y estaba  
establecida en la ciudad. Esta red familiar fue importante para poder integrarse y para alojarse,  
lo que le permitió encontrar empleo, este apoyo da sentido al arraigo de las familias mayas en  
Cancún. De hecho, las redes de parentesco y coterráneos se prestan como el sostén central  
para acceder a trabajo y vivienda, así son las mujeres indígenas de bajos recursos en su  
desplazamiento hacia las ciudades de la costa Caribe.  
1 Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC)  
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Ballesteros-Pérez y Sierra-Sosa  
Movilidad, trabajo y cuidados entre mujeres mayas  
Su historia laboral y familiar está intensamente cruzada y entrelazada con el trabajo de  
cuidados, estos se observan de manera palpable a lo largo de su vida, desde niña ella misma  
fue cuidadora y se repite esta enseñanza con sus hermanas e hijas, los tipos de empleo a los  
cuales acceden con su poca cualificación son extenuantes y demandantes en tiempo y esfuerzo.  
Su posición de trabajadora en el hotel y el hogar propiciaba que asumiera diversas tareas  
relacionadas a la preparación de alimentos, la limpieza y a la atención de huéspedes, además  
de otras vinculadas a las actividades que reproducen los trabajos domésticos y de cuidado en  
un contexto mercantilizado. No solo cuidaba a su familia, sino que también en el entorno del  
trabajo apoyaba a sus compañeros para generar alianzas y redes de apoyo solidarias y  
necesarias para poder subsistir en la empresa. Independientemente de sus condiciones  
precariedad laboral, su empleo le permitió propiciar que sus hijos realizaran estudios  
universitarios, lo que muestra cómo las mujeres indígenas mayas sostienen la reproducción  
social y la movilidad generacional mediante su fuerza de trabajo en contextos del sector terciario  
de la economía, sector ajeno a sus perfiles de cualificación, y aun así se asimilan e incluyen para  
poder subsistir en la ciudad.  
El relato de María nos muestra como la trayectoria seguida por sus hijas es similar. Sus  
hijas trabajaron como bufeteras en hoteles, aunque con contratos temporales y sin acceso a  
puestos especializados debido a la falta de seguridad social. En el caso de su hijo menor, trabaja  
como cocinero, reproduciendo la ocupación materna en la industria turística. Esta continuidad  
en los tipos de empleo en el contexto de la familia evidencia cómo la reproducción social en  
contextos de desigualdad y vulnerabilidad interseccional se basa en la transmisión de diversos  
acervos como son las habilidades y destrezas, además, los conecta a redes establecidas con  
familiares, trabajo y coterráneos para generar estrategias de sobrevivencia, como es el caso del  
acceso a empleos estables o protegidos.  
María hace hincapié que a pesar del tiempo y esfuerzo invertido durante años en el  
empleo y tras su accidente laboral y su salida forzada del empleo, el retorno a su pueblo es la  
estrategia que elige, en él es donde reintegra el trabajo de cuidados en la familia ampliada, ella  
cuido de su madre adulta mayor, con quien compartió vivienda y que también contribuye a la  
economía doméstica mediante actividades como la crianza de animales. Su segundo esposo,  
ausente por trabajar en la agricultura en EE. UU., aporta remesas, pero la organización de la  
economía cotidiana y el cuidado del hogar recaen en ella. La casa y el local comercial han sido  
construidos con los que las remesas dan, esto muestra la importancia de los circuitos  
migratorios y el trabajo de las mujeres en ámbitos rurales y próximos al turismo.  
Eduviges  
Eduviges nació en X-Pichil, Quintana Roo, al realizar sus estudios de secundaria migró a Playa  
del Carmen, Quintana Roo. En su relato se observa el fuerte vínculo con su familia y comunidad,  
pese a haber salido de ésta mantiene vínculos tanto en el lugar de origen como en el de llegada,  
estos vínculos familiares y de paisanaje le permitieron insertarse en el mercado laboral turístico,  
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Ballesteros-Pérez y Sierra-Sosa  
Movilidad, trabajo y cuidados entre mujeres mayas  
la etnicidad está presente en la experiencia migratoria; a pesar de su trabajo en un contexto  
turístico, un entorno urbano, mantiene relaciones y costumbres de su comunidad.  
Las largas jornadas de trabajo y de cuidados, en X-Pichil, Quintana Roo  
Su trayectoria laboral está fuertemente marcada por las extenuantes jornadas de  
trabajo: como empleada en la cocina de un hotel de gran turismo y con la llegada de su primer  
hijo la doble carga de trabajo en su cuidado, así como en el apoyo en los cuidados en su familia  
extensa. La maternidad representó para Eduviges la rotación laboral ya que en su narración  
señala los continuos cambios de trabajo para dedicarse al cuidado de sus hijos, así como en la  
precariedad en sus trabajos derivado de la falta de estudios, se empleó en trabajos de auxiliar  
de limpieza o de cocina con jornadas extenuantes, que de acuerdo no solo con la voz de  
Eduviges sino de otras entrevistadas el trabajo en cocina es de los más pesados ya que el trabajo  
no culmina con el horario laboral, sino con la entrega al siguiente turno de las tareas  
correspondientes al área.  
La carga en los cuidados, la falta de acceso a guarderías públicas, así como la lejanía de  
las redes de apoyo cercanas hicieron que abandonara el trabajo formal en el sector turístico; se  
empleó en trabajos que no requirieran horarios tan extenuantes como empleada en trabajos  
feminizados en la limpieza de casas, tiendas de abarrotes, la venta de ropa en casa, o bien el  
retorno a su comunidad de origen para contar con el apoyo de sus padres, dependiendo de los  
ingresos del trabajo de su esposo y autoempleándose, eventualmente, en la elaboración de  
pasteles. Las decisiones sobre movilidad y trabajo están mediadas por los roles hegemónicos  
de género, así como por sus condiciones de opresión dadas por la baja cualificación laboral,  
derivado de la escasez de recursos económicos familiares en una comunidad maya. Del mismo  
modo, las expectativas sobre los roles de género se imponen en la dinámica familiar; aunado a  
lo señalado anteriormente ante de la falta de guarderías; la idea de “no dejar a los niños con  
extraños”.  
Tanto en su comunidad de origen como en su estadía en Playa del Carmen habita en  
condiciones de vulnerabilidad. En Playa del Carmen viviendo en lugares alejados de los centros  
de trabajo, en condiciones de segregación espacial propias de los trabajadores del sector  
turístico en Quintana Roo, además de problemas de vivienda como el pago de renta, problemas  
de solvencia para pagar una vivienda propia al punto de perderla. Bajo esas condiciones, en los  
que los ingresos económicos son insuficientes, las condiciones de marginación no permiten la  
mejora a corto plazo de las condiciones materiales de Eduviges y su familia.  
Como mujer, siempre toca hacer de todo: cuidar, trabajar, ver por la familia. Y una sigue,  
porque por los hijos uno hace lo que sea  
Yo nací aquí en X-Pichil, casi toda mi vida he vivido acá. Mis papás igual, ellos llegaron de otro  
lado, pero se quedaron aquí. Cuando yo estaba chica no había muchas cosas, no había  
bachillerato, ni tiendas, ni nada. Si querías estudiar más, tenías que salir lejos, pero pues no  
había dinero. Terminé la secundaria y ahí decidí buscar trabajo, porque no había con qué ayudar  
en la casa.  
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Ballesteros-Pérez y Sierra-Sosa  
Movilidad, trabajo y cuidados entre mujeres mayas  
Me fui a Playa. Allá trabajé en un hotel. Primero en áreas públicas, limpiando, y luego en  
cocina. Me levantaba a las cuatro de la mañana para agarrar taxi porque no había transporte.  
Era pesado, pero aprendí mucho, los chefs me enseñaron, y hasta me ofrecieron subir de  
puesto. Pero cuando me embaracé tuve que dejarlo, no tenía con quién dejar al niño, mi mamá  
fue a ayudarme un tiempo, pero ella también tenía sus cosas acá en el pueblo.  
Entonces empecé a buscar otros trabajos, trabajé en una tienda, en abarrotes, y también  
hacía limpieza de casas. Tenía dos, hasta tres trabajos a veces, porque no alcanzaba. Vivíamos  
en una colonia lejana después en otra más alejada, y ahí estaba más lejos, tenía que caminar  
bastante para regresar a la casa. Había días que me sentía muy cansada, pero ni modo, había  
que seguir.  
Cuando nació mi segunda hija, ya no pude más. Dejé los trabajos y me regresé al pueblo  
con mis niños. Aquí no hay mucho trabajo, pero al menos estoy con ellos. Ahora vendo cositas,  
ayudo en la tienda y cuido a mis hijos. Me gustaría poner un negocio de repostería, aunque sea  
pequeño, porque me gusta hacer pasteles y panes.  
A veces pienso en volver a Playa, pero luego recuerdo cómo era: trabajar todo el día, sin  
tiempo para mis hijos, y a veces ni para dormir bien. Aquí se vive con menos, pero es más  
tranquilo. Aunque la verdad, como mujer, siempre toca hacer de todo: cuidar, trabajar, ver por  
la familia. Y una sigue, porque por los hijos uno hace lo que sea.  
La entrevista con Eduviges muestra aspectos de la interseccionalidad que atraviesan a  
las mujeres de pueblos originarios en contextos rurales y urbanos en condiciones precarizadas.  
Las limitaciones estructurales le han dificultado el acceso a la educación, empleos formales y  
redes de cuidado institucionales. Su condición de mujer maya y con escasa educación formal la  
sitúa en una condición de vulnerabilidad en un contexto urbano como Playa del Carmen. De  
acuerdo con Bordieu (1997) la disposición de clase, la ausencia de capitales como el económico  
y el cultural le permitió únicamente estar en los límites de la precariedad.  
Las estrategias de supervivencia económica y social están apuntaladas por la familia, es  
el eje a través del cual se estructura su vida cotidiana, así como sus decisiones laborales. Es la  
misma familia extensa la que se constituye como la red de apoyo, así como el lugar de  
reproducción social y comunitaria, la economía doméstica y el proceso de crianza, demostrando  
que el trabajo de cuidados que está casi invisibilizado es lo que sostiene la reproducción no solo  
familiar y comunitaria, sino también es sostén de las economías capitalistas.  
Los patrones de movilidad están mediados por las necesidades familiares de cuidados:  
de los hijos y de enfermedad de la madre, se puede observar la solidaridad familiar que recae  
principalmente en las mujeres como ella y su madre que asumen las cargas de cuidado y trabajo  
en tanto que el esposo y hermanos contribuyen económicamente, lo que perpetúa el ciclo de  
dependencia, sin muchas posibilidades de transformar su realidad.  
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Movilidad, trabajo y cuidados entre mujeres mayas  
Discusión y Conclusiones  
Los casos analizados representan un caso de movilidad social limitada de las mujeres mayas en  
el contexto de la actividad económica del turismo. Entre los factores de vulnerabilidad se  
observa lo siguiente: existe en la vida cotidiana una triple opresión: mujer, indígena, clase  
trabajadora, los relatos muestran el entrelazamiento de las opresiones de género, etnicidad,  
migración y clase, y a la vez evidencia las estrategias como parte de su resiliencia como mujer  
indígena en contextos adversos, como señala Comas-d´Argemir (1995) al referirse a la división  
sexual del trabajo y la segregación laboral que en ambos casos las mujeres desempeñan  
trabajos feminizados como labores de cocina, limpieza y atención.  
Una condición del mercado de trabajo son la definición de perfiles laborales, en ambos  
casos se reconoce que su bajo nivel educativo limitó las oportunidades de trabajo, aunque  
lograron reactivar saberes comunitarios y aprendieron más oficios relacionados con la cocina y  
la administración en la práctica.  
Establecen vínculos y conexiones para pertenecer a una red de migración indígena que  
conecta comunidades rurales del centro de Quintana Roo con polos turísticos como Cancún.  
Aunque las redes familiares y comunitarias son fundamentales para la sobrevivencia y movilidad,  
se cruza con ciertos límites claros impuestos por el género y la clase, la experiencia migratoria  
de tipo forzada por razones económicas y familiares las experiencias presentadas coinciden con  
lo planteado por Lomnitz (1975) respecto que las redes familiares y comunitarias son parte de  
las estrategias de sobrevivencia. Ramírez Ramos (2024) para el caso de migrantes chiapanecos,  
coincide en la importancia de las redes para la incorporación a los mercados de trabajo y  
reproducción familiar y comunitaria.  
Este tipo de relatos muestran un patrón común en el sureste mexicano: migración  
femenina a polos turísticos, empleo en sectores de baja calificación y retorno al pueblo en edad  
adulta; este ciclo se refuerza con la migración y envío de remesas de su esposo. Se evidencia  
cómo las mujeres mayas trabajadoras de la región sostienen el turismo con su fuerza de trabajo,  
pero no acceden a los beneficios estructurales del sistema.  
Las historias muestran el entrelazamiento de las opresiones de género, etnicidad,  
migración y clase, y a la vez evidencian las estrategias como parte de su resiliencia como mujer  
indígena en contextos adversos. A partir del enfoque interseccional Crenshaw (1991) y Collins y  
Bilge (2016) permite dar cuenta de las condiciones de opresión a través del género, etnicidad y  
clase social que determinan la reproducción social y económica de las familias rurales e  
indígenas en la península de Yucatán que, dependen en gran medida, de la capacidad de las  
mujeres para combinar el trabajo asalariado precario y arduo, como lo es el trabajo de cuidados  
no remunerado.  
El peso del trabajo de cuidados como base del sostenimiento familiar, como lo señala  
Comas-d´Argemir (1995) este trabajo permanece invisibilizado a pesar de ser indispensable  
para la reproducción del entorno familiar y comunitario. Tanto en la ciudad como en el pueblo,  
donde el cuidado intergeneracional y el apoyo mutuo garantizan la continuidad del hogar y del  
ciclo migratorio.  
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Movilidad, trabajo y cuidados entre mujeres mayas  
Estas experiencias no son un caso aislado, sino que forma parte de un patrón extendido  
en los procesos de migración y trabajo femenino en zonas rurales y turísticas de México, donde  
las mujeres asumen la mayor parte de las tareas reproductivas, incluso a costa de su salud y  
bienestar personal.  
La dicotomía del turismo, por un lado, es la principal fuente de empleos de Quintana Roo  
y por otro, acentúa las desigualdades sociales y territoriales. Por ello, tanto el riesgo como la  
vulnerabilidad constituyen construcciones sociales asociadas a modelos de desarrollo que  
generan exclusión (Beck,1992 y García Acosta, 2005).  
La actividad económica anclada en el sector terciario y en específico en el turismo, genera  
diversas dinámicas incentivando iniciativas de carácter público por parte del estado, con  
características heterogéneas, dependiendo del ámbito territorial o poblacional en el cual se  
desarrolle. Por otra parte, los resultados de investigación y su divulgación pueden impactar para  
construir procedimientos e iniciativas con el fin de revertir ciertos desastres ambientales y  
sociales y así reactivar las economías locales desde sus propios acervos de conocimiento.  
Los casos presentados dan la voz a las mujeres quienes viven condiciones de  
vulnerabilidad interseccional derivada de las superposiciones de género, etnicidad y clase, en  
diálogo con las autoras que han abordado este tema como Re Cruz (2003), Castellanos (2010) y  
Sierra Sosa (2007), coinciden al mostrar que el trabajo de las mujeres sostiene economías  
turísticas, sin garantizar el pleno acceso a los derechos y condiciones laborales dignas.  
Este articulo abona a la discusión académica, desde los relatos de vida, poniendo énfasis  
en la vulnerabilidad como un proceso contextual y relacional.  
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Movilidad, trabajo y cuidados entre mujeres mayas  
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