
Fabila, Mendoza, Balcázar y Moysén Estrés académico percibido y estrategias de afrontamiento
UARICHA 2026, Vol. 24, 1-17 2
Abstract'
With the aim of identifying the typology of female
students at the upper secondary level according to their
level of academic stress and the coping strategies used,
it is quantitative research, that was carried out, with a
descriptive study, non-experimental design and cross-
sectional section. 293 students between 14 and 18
years of age participated, distributed between the first
and fifth semester. The participants come from two
public institutions in the State of Mexico. The variables
were evaluated using two instruments: the Systemic
Cognitive Inventory for the Study of Academic Stress
(SISCO SV-21), which measures academic stress and has
a reliability of α = .85; and the Multidimensional and
Multisituational Problem Coping Test, which assesses
coping strategies, with a reliability of α = .74. Data
collection was carried out in the classroom, using pencil
and paper instruments. For the analysis of results, a
multivariate procedure was applied using cluster
analysis (k for means), which allowed the students to be
classified into three according to their level of academic
stress: high, moderate and low. Subsequently, an
analysis of variance (ANOVA) was used to compare the
groups based on three main factors related to coping
strategies: Direct-reevaluative, Emotional-negative and
Avoidant. It is concluded that women with a higher level
of stress use more emotional-negative and avoidant
coping. It is essential to incorporate the gender
dimension in the study of academic stress and coping
strategies to develop interventions that promote the
well-being of high school students.
Keywords:
Stress, Coping Strategies, Problem Solving,
Cognitive Styles, High School
Introducción
El estudio del estrés académico resulta de interés, dado su efecto sobre la salud física y mental
del alumnado, así como su papel como predictor de bajo rendimiento y deserción (Carreón-
Gutiérrez et al., 2024; Londoño et al., 2024). Esta problemática, genera desequilibrios sistémicos
junto con sintomatología emocional como ansiedad y angustia (Barraza-Macías, 2021; González
et al., 2025).
El concepto de estrés académico se relaciona con el modelo transaccional del estrés
(Lazarus & Folkman, 1984), que destaca la interacción sujeto-entorno. Aquí, el afrontamiento se
distingue en dos estilos: el primero, centrado en el problema, que implica estrategias reflexivas
orientadas a la acción y el segundo centrado en la emoción, que indican respuestas
espontáneas para regular el malestar (Pozos-Radillo et al., 2022).
El estrés académico se define como un proceso sistémico, de carácter adaptativo y
psicológico ocurre cuando el alumnado se encuentra en un contexto educativo y las exigencias
escolares son percibidas como estresores que demandan estrategias de afrontamiento
específicas. El alumnado percibe que las demandas académicas exceden sus capacidades
adaptativas, así como los recursos disponibles para afrontarlas, lo que se considera el mayor
obstáculo de salud para el rendimiento académico y se configura como la cúspide del estrés en
los espacios de formación educativa (Barraza-Macías, 2021; Barrientos-Hernández, 2024; del
Pino et al., 2024; Figueroa et al., 2025; Gaeta et al., 2022; Londoño et al., 2024; Solano et al.,
2022; Vallejo, 2024).
Así, el estrés académico se concibe como un proceso psicológico complejo que opera en
tres momentos interrelacionados: la presencia de estresores, el desequilibrio sistémico y las
manifestaciones sintomáticas (Barraza-Macías, 2021). Los estresores corresponden a las