
ISSN 2007-734
Facultad de Psicología
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
Copyright © 2026 UARICHA
UARICHA, 2026, 24, 1-27
Recibido: 28 de junio del 2025. Aceptado: 24 de febrero del 2026
Correspondencia: Dolly Anabel Ortiz Lazcano, Universidad Autónoma de Aguascalientes. Diego de Ibarra 708, Jardines de la Asunción CP 20270,
Aguascalientes. dolly.ortiz@uniti.edu.mx
UARICHA, 2026, Vol. 24, pp. 1-27
1
Ocupación y movilidad social en México:
la trampa de la precariedad laboral
Occupation and Social Mobility in Mexico: the trap of labor precariousness
Dolly Anabel Ortiz Lazcano1 ORCID: https://orcid.org/0000-0003-3452-3291
Luz Judith Rodríguez Esparza2 ORCID: https://orcid.org/0000-0003-2241-1102
1Universidad Autónoma de Aguascalientes, Departamento de Sociología
2Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación
Resumen
En México, así como en otros países de América Latina, existe
un problema grave y estructural de pobreza y desigualdad,
dichos fenómenos han sido estudiados ampliamente desde
diversas perspectivas, para este artículo, se analizó la influencia
de la ocupación en la movilidad social en México para
comprender la limitada capacidad de tránsito ascendente
ligada a la precariedad laboral. El estudio empleó un diseño
longitudinal basado en el esquema de panel rotatorio de la
Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) para el
periodo 2014-2024. El universo analizado correspondió a
personas ocupadas, agrupadas mediante una propuesta de
"clases ocupacionales" (baja, media y alta). La estrategia
analítica consistió en el uso de cadenas de Markov para
estimar las probabilidades de transición inter-ocupacional en
el corto y largo plazo. Los resultados destacaron la persistencia
de condiciones de precariedad y una alta probabilidad de
permanencia en estratos bajos, evidenciando una "trampa de
precariedad" donde la ocupación tiene poca relevancia para el
ascenso social debido a los bajos salarios y la pérdida de poder
adquisitivo. Se concluye que las clases ocupacionales altas son
más estables para trabajadores informales que para formales
y que, a largo plazo, la tendencia apunta a un incremento en la
proporción de ocupados en clase baja. Estos hallazgos tienen
implicaciones críticas para la política pública salarial y el
bienestar psicosocial de los trabajadores.
Palabras clave: Movilidad social, precariedad laboral, clases
ocupacionales, cadenas de Markov, informalidad.
Abstract
In Mexico, as in other Latin American countries, there is a
serious structural problem of poverty and inequality. These
phenomena have been widely studied from different
perspectives. This article examines the influence of occupation
on social mobility in Mexico to understand the limited upward
mobility linked to labor precariousness. The study employed a
longitudinal design based on the rotating panel scheme of the
National Survey of Occupation and Employment (ENOE) for the
2014-2024 period. The analyzed universe consisted of
employed persons, grouped through a proposal of
"occupational classes" (low, middle, and high). The analytical
strategy involved the use of Markov chains to estimate inter-
occupational transition probabilities in the short and long term.
The results highlighted the persistence of precarious
conditions and a high probability of remaining in lower strata,
evidencing a "precariousness trap" where occupation has little
relevance for social advancement due to low wages and loss of
purchasing power. It is concluded that higher occupational
classes are more stable for informal workers than for formal
ones and that, in the long term, the trend points toward an
increase in the proportion of workers in the lower class. These
findings have critical implications for wage public policy and the
psychosocial well-being of workers.
Keywords: Social mobility, labor precariousness,
occupational classes, Markov chains, informality.

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Introducción
El estudio de las clases sociales ha permitido históricamente comprender fenómenos
socioeconómicos de desigualdad tanto a nivel micro como macro. Según Wright (2015), existen
tres aproximaciones teóricas fundamentales para su análisis: los atributos individuales, la
acumulación de oportunidades basada en mecanismos de "cierre social” (de corte weberiano);
y la perspectiva marxista, que enfatiza la distinción entre dueños de medios de producción y
vendedores de fuerza de trabajo. En el contexto mexicano, estas dinámicas de clase se ven
agudizadas por factores estructurales. Solís (2021) ha documentado que aspectos étnico-
raciales influyen significativamente en el acceso a oportunidades laborales, donde la exclusión
sistemática genera espirales de pobreza difíciles de romper.
Ante estos escenarios, surge la necesidad de investigar si la ocupación funciona
realmente como un vehículo de tránsito social o si, por el contrario, se ha convertido en una
estructura que estabiliza la precariedad. La presente investigación se justifica en la importancia
de trascender las mediciones estáticas de la vulnerabilidad para observar las trayectorias
individuales. El problema específico identificado fue la baja capacidad de movilidad ocupacional
ascendente en México, la cual no solo responde a variables económicas, sino que conlleva
profundas implicaciones psicosociales que afectan el bienestar mental y la identidad del
trabajador.
El objetivo general de este estudio fue analizar las dinámicas de movilidad social en
México mediante la construcción de categorías denominadas "clases ocupacionales". Para ello,
se empleó un diseño longitudinal de corte cuantitativo que utilizó el esquema rotatorio de la
Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) durante el periodo 2014-2024. Esta
aproximación permitió evaluar no solo la situación momentánea de los sujetos, sino sus
probabilidades de tránsito a lo largo del tiempo. La investigación se posicionó desde una
perspectiva socioeconómica y de la psicología del trabajo, integrando el análisis de clases con la
modelación estocástica mediante cadenas de Markov. El artículo se estructuró en cinco
apartados principales: en el primero, se presentó el contexto socioeconómico de los ingresos y
la pobreza en México; en el segundo, se detalló el procedimiento metodológico para la
clasificación ocupacional; en el tercero, se expusieron los resultados derivados de las matrices
de transición y el vector estacionario; en el cuarto se discutieron los hallazgos a la luz de la
literatura sobre precariedad y sus efectos en el entorno laboral, y por último, se presentan las
conclusiones.
Contexto socioeconómico de las personas ocupadas en México
El salario mínimo
La política de aumento del salario mínimo en México comenzó con el presidente Peña Nieto
como parte de las negociaciones de renovación del Tratado de Libre Comercio de América del
Norte con Estados Unidos y Canadá, el cual en materia laboral enfatiza que debe haber un
aumento en los pagos de los trabajadores y un reforzamiento sindical en las empresas
mexicanas (SEGOB, 2021), ante lo cual, en dicho sexenio el salario pasó de 60 pesos en 2012 a
88.36 pesos mexicanos en 2018, es decir tuvo un aumento aproximado de 47%; esta política de

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aumento del salario mínimo continuó con el presidente López Obrador con un aumento de
116% al 30 de septiembre de 2024, y que persiste como parte fundamental del Plan de
Desarrollo de la presidenta Sheinbaum Pardo con un aumento de 9.22% en lo que va del
sexenio según la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI, 2025); a pesar del
crecimiento sostenido del salario mínimo en los últimos 10 años, tenemos que el salario
promedio de las personas ocupadas representa apenas la mitad del salario mínimo oficial, en
adición, si comparamos con el aumento en el precio que ha tenido la canasta alimentaria,
representa una diferencia mínima a lo largo de los 10 años analizados, tal como lo muestra la
Figura 1.
Figura 1
Evolución del salario mínimo*, del salario promedio** y el precio de la canasta básica*** en México (2014-2024)
Nota: * CONASAMI (2025), ** INEGI (2024), *** CONEVAL (2024).
Cabe puntualizar que el concepto de canasta alimentaria difiere al de canasta básica,
según el Consejo Nacional de Evaluación de Política Social (CONEVAL, 2024), la canasta
alimentaria es la barrera de la pobreza extrema, e incluye solo el valor de los alimentos básicos,
cuyo valor para 2024 era de 110 dólares; para determinar el valor de la canasta básica, a la
canasta alimentaria se le suma el valor del gas, el transporte, artículos de limpieza, condiciones
de vivienda, vestido, cuidados de la salud, lo que CONEVAL estima en 220 dólares mensuales, lo
que nos permite dimensionar que el salario promedio en México alcanza para pagar 1.3 veces
el valor de una canasta alimentaria, resaltando que el poder adquisitivo en México no ha
presentado cambios significativos en los años analizados tal como se muestra en la Figura 2.

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Figura 2
Inflación y poder adquisitivo del salario promedio en México (2014-2024)
Nota: elaboración propia con datos del INEGI (2024) y CONEVAL (2024).
La formalidad y la informalidad
El tema de los ingresos de los trabajadores está muy ligado a la composición del mercado de
trabajo, en México hasta el periodo analizado, la ocupación informal ha sido siempre la más
común, con tasas que van de 56% en 2014 a 54% en 2024, la Figura 3 nos muestra un panorama
sobre esta situación, en esta resaltamos que, aunque la ocupación de tipo informal es de más
de la mitad de la población ocupada, solamente 28% se encuentra en el sector informal, es decir,
en establecimientos no registrados ante la autoridad fiscal correspondiente, lo que nos dice que
la mitad de ocupados está empleado de manera informal en el sector formal, que nos pone dos
cuestiones que analizar, la primera con respecto al Estado de derecho y la segunda, con la
capacidad del empleo informal para absorber mano de obra que de otra manera engrosaría los
indicadores de desocupación en el país.

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Figura 3
Evolución de la ocupación informal en la economía mexicana (2014-2024)
Nota: INEGI (2024).
La pobreza
CONEVAL mide la pobreza con base a la canasta alimentaria, divide a los hogares en dos, los
que ganan menos del valor de la canasta alimentaria y los que ganan más, a este parámetro se
tiene que añadir si en el hogar encuestado alguien tiene alguna de las 6 carencias sociales:
alimentación, vivienda, servicios de salud, educación, seguridad social y acceso a los servicios
básicos. Bajo esta perspectiva los hogares en condición de pobreza se dividen en las siguientes
categorías: los pobres moderados que son los hogares que no tienen un ingreso equivalente al
de una canasta alimentaria al mes, y además tienen de 1 a 3 carencias sociales, luego los pobres
extremos que además del ingreso inferior a la canasta alimentaria tienen de 3 a 6 carencias
sociales. Luego, están a los que les llama vulnerables, que son quienes no tienen carencias,
pero no tienen el ingreso equivalente al valor de la canasta alimentaria, por un lado, y los que,
si ganan más del valor de la canasta, pero tienen al menos una carencia social por el otro, y por
último tenemos a los no pobres y no vulnerables que son aquellos que ganan más del valor de
la canasta y no tienen carencias sociales.
La Figura 4 muestra los porcentajes de cada una de estas categorías, podemos ver que,
para 2024, 24.71% de los hogares eran consideradas no pobres y no vulnerables; es importante
resaltar que 49% de hogares ganan menos del valor de una canasta alimentaria. Cabe señalar
que el porcentaje de los hogares clasificados como no pobres, no da cuenta de sus condiciones
particulares, aunque representan un 24.71%, este porcentaje abarca únicamente a los hogares
que estrictamente tienen un ingreso superior al valor de la canasta alimentaria, es decir, la
cuenta de CONEVAL no nos acerca a entender la gravedad de las condiciones de las personas
en México, a esto se debe atender también que las cifras de la pobreza se calculan a partir de
la encuesta de ingreso y gasto de los hogares, la ENIGH, la cual, toma el ingreso como agregado
de los hogares y no de forma individual.

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Figura 4
Porcentaje de hogares en diferentes categorías de vulnerabilidad (2016-2024)
Nota: CONEVAL (2024)
¿Qué tan desiguales son los ingresos de los trabajadores?
Ante eso, con la finalidad de entender de forma individual los ingresos (y no agregada por
hogares), analizamos los ingresos a partir de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, la
cual nos permite obtener datos por persona ocupada.
La Figura 5 nos muestra los valores del coeficiente de Gini de los ingresos de los
ocupados, el cual, tiene un valor más alto que el de desigualdad reportada a nivel nacional de
0.43 (Banco Mundial, 2025). Podemos observar que la desigualdad es más alta entre
trabajadores informales que formales, debido en parte a la heterogeneidad de los salarios, lo
que nos acercaría a entender que existen muchas personas ocupadas que ganan apenas lo
mínimo necesario para subsistir y pocas personas ocupadas con salarios suficientes. También
es importante mencionar que el aumento de desigualdad más grande fue en el grupo de los
ocupados de manera formal con un aumento de 4 puntos en 10 años.
Es interesante también pensar la relevancia del ingreso de los no ocupados para
disminuir la desigualdad, ya que, en 10 años, el coeficiente de Gini a nivel nacional estuvo 7
puntos por debajo del Gini de los ocupados, lo que sin duda debe representar la mejora
derivada de los programas sociales directos, dirigidos sobre todo a la Población No
Económicamente Activa (PNEA), pero que por alguna razón no se ve reflejado en los cambios en
los porcentajes de vulnerabilidad, es decir, la disminución de la desigualdad no mejoró las
condiciones de vulnerabilidad de los hogares. También resulta relevante el poder igualador de
las crisis, ya que los valores más bajos de desigualdad a nivel nacional se encuentran entre los
años 2019-2022, años que estuvieron afectados por la pandemia por COVID-19.
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Figura 5
Índice de Gini del ingreso de las personas ocupadas en México (2014-2024)
Nota: INEGI (2024).
Para contextualizar la desigualdad ocupacional se muestra en la Figura 6 el
comportamiento del ingreso del decil IX de los ocupados en México para cada tipo de ocupación
formal e informal, tenemos que para 2024, 90% de los ocupados informales ganaban por debajo
de los 11 mil pesos, y de los 18 mil pesos si la ocupación era de tipo formal, es decir una
diferencia de 63% lo que nos presenta un escenario de empleo precarizado, con bajos ingresos,
y que da cuenta de las condiciones laborales del país tanto para los trabajadores formales como
para los informales, más allá de los incrementos al salario mínimo.
Debemos considerar también que el aumento en el salario promedio global fue de 90%
en 10 años, sin embargo, para la ocupación formal este aumento fue de 50% y para la ocupación
informal fue de 97%.

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Figura 6
Ingreso promedio de las personas ocupadas del decil IX por condición de ocupación formal e informal en México
(2014-2024
Nota: INEGI (2024).
La Figura 7 profundiza en el aspecto de la baja remuneración y la pérdida del poder
adquisitivo que existe en México, si tomáramos en cuenta el ingreso promedio de los ocupados
de los deciles IX y X, es decir, los más altos, tendríamos que en 10 años creció 44%, cifra muy
distinta a los 270 puntos porcentuales que aumentó el salario mínimo “oficial”, así mismo,
tomando como base el monto del salario mínimo de 2024, tenemos que los trabajadores con
estatus más alto, es decir, las personas con salario superior al 80% de los ocupados, estos ganan
en promedio 3 salarios mínimos (en 2014 ganaban 7 veces más el salario mínimo), en ese
sentido, estos aumentos deberían estar siempre matizados por el poder adquisitivo, por
ejemplo, en 2014, el salario promedio de los deciles IX y X alcanzaba para comprar 12.83
canastas alimentarias urbanas (cuyo valor era de mil 161 pesos) y en 2024, el salario promedio
de estos deciles alcanzaba para comprar 9.1 canastas alimentarias (cuyo valor era de 2 mil 344
pesos), es decir, en 10 años los trabajadores mejor pagados tuvieron una reducción de su poder
adquisitivo en 3.73 canastas alimentarias. Lo que nos podría explicar, por qué, tanto el aumento
en el salario mínimo como los programas sociales de los últimos 6 años no han mejorado las
condiciones de vulnerabilidad presentadas anteriormente en la Figura 4.

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Figura 7
Ingreso promedio de los ocupados pertenecientes a los deciles IX y X en México (2014-2023)
Nota: INEGI (2024).
Método
Diseño y tipo de investigación
El estudio se fundamentó en los microdatos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo
(ENOE), generada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) para el periodo
comprendido entre 2014 y 2024. Se estableció como universo de análisis a las personas
ocupadas en México, con la finalidad de observar las dinámicas de movilidad bajo diversas
condiciones de inserción laboral.
Para evaluar la trayectoria de los sujetos, se aprovechó el esquema de panel rotatorio
de la ENOE. Este diseño garantiza que una quinta parte de la muestra permanezca en la
encuesta durante cinco trimestres consecutivos, permitiendo el seguimiento individual a través
del tiempo, lo que nos permite evaluar la transición de los sujetos en el momento 𝑡 de ingreso
como participantes a la encuesta (Panel 1), y en el momento 𝑡 + 4 que es su último trimestre de
participación en la encuesta (Panel 5), tal como se muestra en la Figura 8.

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Figura 8
Diseño de rotación de la muestra de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo
Nota: INEGI (2007).
Definición de los estados
Denominaremos estados a nuestra clasificación ocupacional, definidos por el conjunto
𝑠 = {𝑠!, 𝑠", 𝑠#} donde:
• 𝑠! = Clase ocupacional baja
• 𝑠" = Clase ocupacional media
• 𝑠# = Clase ocupacional alta
Procedimiento de construcción de clases ocupacionales
Según Atria (2004) el concepto de la pobreza ha experimentado un expansión en cuanto a
contenido, es decir, pasó de ser un concepto ligado puramente a lo económico, a ser una
sumatoria sobre jerarquías condicionales tales como capacidades, seguridad, carencias, tiempo
libre, equidad, lo que le da el rasgo multidimensional y nos lleva a agrupar a las personas en
condiciones de pobreza funcionalmente, tal como CONEVAL lo hace, pero que en esa
agregación de categorías muchas veces se pierde el foco identitario, es decir, no sabemos
quiénes son las personas en condición de pobreza.
Por ejemplo, se esperaría que en la categoría de pobreza extrema se encontraran
personas desocupadas, tal vez en un contexto rural, culturalmente marginalizados (con bajo o
nulo nivel educativo, por ejemplo), sin embargo, no esperaríamos que en esta categoría se
encontrara un trabajador formal, en ese sentido, tal como lo muestra la Figura 9 se muestra el

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algoritmo de construcción de clases ocupacionales basados en las categorías de vulnerabilidad
propuestas por el CONEVAL, llamado ingenuo debido a que está basado en la cobertura del
valor de una canasta alimentaria, el cual, tal como lo mencionamos antes, responde solamente
a los bienes más básicos para sobrevivir; además de que cataloga a la clase alta a las personas
ocupadas sin carencias y con ingresos superiores al promedio de los ocupados situados en los
deciles IX y X, en donde tal como se mostraba anteriormente, eran montos equivalentes en 2024
a tres veces el salario mínimo, lo que difícilmente se podría categorizar como un salario alto.
Se propuso un algoritmo de clasificación para agrupar funcionalmente a los
trabajadores, basándose en las categorías de vulnerabilidad y pobreza multidimensional del
Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL). Se definieron tres
estados ocupacionales:
1. Clase ocupacional baja: Integrada por personas ocupadas con o sin carencias sociales,
cuyo ingreso fue inferior al valor de una canasta alimentaria (VCA).
2. Clase ocupacional media: Conformada por individuos con salarios superiores al VCA,
pero inferiores al ingreso promedio de los deciles IX y X; así como por aquellos con
ingresos altos pero que presentaban al menos una carencia social.
3. Clase ocupacional alta: Compuesta por trabajadores con ingresos superiores al
promedio de los deciles IX y X que no presentaban ninguna de las seis carencias sociales.
Figura 9
Algoritmo ingenuo para la clasificación de las clases ocupacionales en México
Nota: elaboración propia con base en CONEVAL (2024).
A partir de este método de clasificación y haciendo uso de la Encuesta Nacional de
Ocupación y Empleo del primer trimestre para los años que van de 2014 a 2024, obtuvimos que
la clase ocupacional media ha disminuido 9.7 puntos porcentuales en 10 años. La clase
ocupacional baja, es decir, los ocupados que ganan menos de una canasta alimentaria al mes,

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aumentó 7.3 puntos porcentuales, y, por último, los trabajadores pertenecientes a la clase
ocupacional alta aumentaron un 3.5 puntos porcentuales, tal como se muestra en la Figura 10.
Figura 10
Porcentaje de ocupados en las diferentes clases ocupacionales en México (2014-2024)
Nota: elaboración propia con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (INEGI, 2024).
Si separamos estas clases ocupacionales por tipo de ocupación, tenemos que los
trabajadores formales pertenecientes a la clase alta han tenido un aumento de 5.2 puntos
porcentuales en 10 años, este representa un aumento de 152% (Figura 11), en contraposición,
los trabajadores informales tuvieron un incremento de 1.6 puntos (Figura 12), mismo que
representa una variación porcentual de 400% lo cual nos da algún indicio de que, aunque la
política salarial ha traído mejora en las condiciones de los trabajadores en el sector formal, es
posible que haya sido más benéfica para el sector informal.
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Figura 11
Porcentaje de ocupados formales en las diferentes clases ocupacionales en México (2014-2024)
Nota: elaboración propia con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (INEGI, 2024).
Figura 12
Porcentaje de ocupados informales en las diferentes clases ocupacionales en México (2014-2024)
Nota: elaboración propia con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (INEGI, 2024).
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Las Figuras 11 y 12 también nos muestran un alza en los ocupados dentro de la clase
baja, que para los trabajadores formales fue de 7.6 puntos porcentuales, mientras que para los
informales fue de 5.3 puntos porcentuales, es decir, tuvieron un crecimiento mayor en la
ocupación formal.
Para comprender la dinámica de movimiento entre clases ocupacionales construimos
una serie de reglas para determinar las probabilidades de tránsito inter ocupacional, lo que nos
permite observar el flujo de personas ocupadas que permanecen en su misma clase, y aquellas
que transitan de manera ascendente o descendente lo cual queda plasmado en la Figura 13.
Figura 13
Algoritmo usado para cálculo de probabilidad de tránsito
Nota: elaboración propia.

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Mediante esta propuesta, las transiciones en las clases ocupacionales se muestran en la
Tabla 1.
Análisis de datos
Tomando en cuenta la clasificación ocupacional descrita en el apartado anterior, tenemos un
marco adecuado para el uso de cadenas de Markov para analizar las probabilidades de tránsito
entre las diferentes clases ocupacionales.
Tabla 1.
Cambios porcentuales en las clases ocupacionales en México
Año Panel Clase
ocupacional
baja (%)
Clase
ocupacional
media (%)
Clase
ocupacional
alta (%)
Total (%)
2014 T1-1 31.03 67.21 1.76 100
2015 T1-5 33.32 65.04 1.64 100
2015 T1-1 32.93 65.25 1.82 100
2016 T1-5 33.39 64.91 1.70 100
2016 T1-1 32.86 65.26 1.88 100
2017 T1-5 33.05 65.15 1.80 100
2017 T1-1 32.81 65.03 2.16 100
2018 T1-5 34.30 63.64 2.06 100
2018 T1-1 35.12 62.77 2.11 100
2019 T1-5 34.77 62.96 2.27 100
2019 T1-1 34.07 63.48 2.45 100
2020 T1-5 31.95 65.17 2.88 100
2020 T1-1 32.20 64.73 3.07 100
2021 T1-5 33.12 63.82 3.06 100
2021 T1-1 33.25 63.49 3.26 100
2022 T1-5 33.73 62.86 3.41 100
2022 T1-1 34.75 61.56 3.69 100
2023 T1-5 36.69 59.22 4.09 100
2023 T1-1 38.02 57.51 4.47 100
2024 T1-5 37.26 57.49 5.25 100
Fuente: elaboración propia.

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La aplicación de las cadenas de Markov es bastante común para estudiar movilidades,
de hecho, la primera vez que se aplicó para medir la movilidad social fue en 1955 por el
economista Sigbert Jon Praisen (Spaseski, 2016). A continuación, se describe este proceso:
Un proceso de Markov es una función de probabilidad estocástica o dependiente del
tiempo que se caracteriza por un conjunto de estados, 𝑠 = {𝑠!, 𝑆", … , 𝑠$}; una distribución de
probabilidad sobre los estados en cada momento 𝑡, [𝑏!(𝑡), ⋯ 𝑏$(𝑡)]; y una matriz cuadrada
𝑚 × 𝑚, 𝑃(𝑡) = 4𝑃%&(𝑡)5. Donde 𝑏%(𝑡) es un número real, no negativo y está sujeto a ∑ 𝑏%(𝑡)$
% = 1,
para toda 𝑡. Por lo tanto, se puede interpretar como la probabilidad de que un elemento 𝑥 se
encuentre en un estado 𝑖 en el momento 𝑡 denotado por:
𝑏%(𝑡) = 𝑃'{𝑥(𝑡) ∈ 𝑠%}
El elemento típico de 𝑃(𝑡) también es real y no negativo, sujeto a 𝛴(
$𝑃%&(𝑡) = 1. Así, 𝑃%&(𝑡)
puede interpretarse como la probabilidad condicional de que un elemento se encuentre en el
estado 𝑗 en el momento t dado que estaba en estado 𝑖 en 𝑡 − 1, denotado por:
𝑃%! (𝑡) = 𝑃'?𝑥(𝑡) ∈ 𝑠&@𝑥(𝑡 − 1) ∈ 𝑠%A
Lo que se denomina matriz estocástica o matriz de transición. El proceso de Markov se
caracteriza y se distingue de otros procesos estocásticos si y solo si cumple con el siguiente
axioma:
Pr?𝑋(𝑡) = 𝑠( @𝑋(𝑡 − 1) = 𝑠% A = Pr?𝑋(𝑡) = 𝑠(@ 𝑋(𝑡 − 1) = 𝑠% 𝑦 𝛾(𝑡 − 𝑘)} (1)
Donde 𝑘 = 2,3, … , 𝑡 y 𝛾(𝑡 − 𝑘) es cualquier información condicionante adicional sobre la
historia previa de 𝑋. Es decir, un proceso de Markov es cualquier proceso estocástico en que el
resultado en el momento 𝑡 depende del resultado en el momento 𝑡 − 1 y de nada que haya
ocurrido en un momento anterior. Por este motivo, el proceso de Markov a veces se denomina
proceso de dependencia de un solo paso (McGinnis, 1968).
Definimos 𝑃)
* = J𝑝%"
* (𝑡)L, donde 𝑝%(
* = 𝑃' ?𝑥(𝑡) ∈ 𝑠(@𝑥(𝑡 − 𝑛) ∈ 𝑠%A (2)
𝑛 = 1,2, … , 𝑡
Entonces, 𝑃)
* puede interpretarse como la matriz de probabilidades de transición de 𝑛
pasos, cuyo elemento típico 𝑝%(
* (𝑡), es la probabilidad de ir del estado 𝑠%en el momento 𝑡 − 𝑛 al
estado 𝑠( en el tiempo 𝑡.
De ahí se deduce que (1) y del teorema sobre ocurrencias conjuntas de sucesos
estadísticamente independientes que para cualquier proceso de Markov:
𝑃)
* = ∏+,)-*.!
) 𝑃(𝑘), donde 𝑛 ≤ 𝑡 (3)
Dado que el vector de distribución de probabilidades en cualquier proceso estocástico
puede expresarse como:
𝐵(𝑡) = 𝐵(𝑡 − 1)𝑃(𝑡) (4)

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El producto del vector en 𝑡 − 1 y la matriz de transición en 𝑡, se deduce que:
𝐵(𝑡) = 𝐵(𝑡 − 𝑛)𝑃(𝑡) (5)
En particular, el vector de distribución en 𝑡 no es más que el producto del vector inicial y
la secuencia de matrices de transición:
𝐵(𝑡) = 𝐵(0)𝛱+,!
) 𝑃(𝑘)
Resultados
A partir de la aplicación del algoritmo para cada periodo evaluado se obtuvieron las
probabilidades asociadas a la transición de estados ocupacionales, los resultados se muestran
en la Figura 14. En esta serie podemos resaltar que la clase ocupacional alta es más inestable,
en el sentido de que es la que más expulsa personas a otros estratos ocupacionales, con una
mayor probabilidad a la clase media.
Por otro lado, los ocupados en la clase media son los que muestran una mayor
probabilidad de permanencia, lo que nos habla de esta trampa ocupacional donde prevalecen
las malas condiciones y que permanecen estables a lo largo de las trayectorias laborales de los
sujetos, dada la construcción de las clases ocupacionales este estrato representa a los ocupados
con salarios de sobrevivencia y con carencias sociales que no se han podido subsanar a través
del tiempo.
Por último, tenemos a los ocupados en la clase baja, los cuales son una tercera parte de
los ocupados y que representan a los trabajadores pobres, con valores bastante estables a
través del tiempo, sin embargo, con una capacidad de tránsito mayor, sobre todo en el periodo
2023-2024 en el que tal vez ya se ve el resultado de los programas sociales en donde 5.7% de
los ocupados en la clase baja transitaron a la clase ocupacional media.
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Figura 14
Matriz de transición por periodos
Nota: elaboración propia
La Figura 15 nos muestra los valores de la matriz de transición de la clase ocupacional
baja, es decir, la probabilidad de permanecer en la misma clase o de transitar a las clases media
y alta, lo que muestra es que, si las personas se encuentran en una clase ocupacional baja, hay
en promedio un 83% de probabilidad que la persona permanezca en esa posición si se trata de
un trabajador informal y un 77% de probabilidad en promedio si es un trabajador de tipo formal.
La probabilidad promedio de ascender a clase media siendo un trabajador informal es
de 18% contra 13% siendo un trabajador formal, y solo 3 de cada 1000 trabajadores informales
y 1 de cada 100 podrían llegar a tener una ocupación de clase de tipo alta.

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Figura 15
Valores de la matriz de transición de la clase ocupacional baja (2014-2023)
Nota: elaboración propia.
La Figura 16 muestra la probabilidad de tránsito de la clase ocupacional media, en la cual
podemos observar que las probabilidades de permanencia en la clase son prácticamente las
mismas para trabajadores formales e informales con una probabilidad promedio de 0.871 y
0.862 respectivamente, por otro lado, las probabilidades de descender a la ocupación son
mayores para la ocupación informal en 2 puntos porcentuales. Por último, la probabilidad de
ascender en la clase ocupacional alta también es mayor para la ocupación informal, ya que,
probabilísticamente 2.5 de cada 100 trabajadores en la clase media informal puede ascender a
la clase ocupacional alta, en cambio, para los trabajadores formales la proporción cambia a 1.8
de cada 100. Estos movimientos los podríamos pensar en el corto plazo, sin embargo, es posible
que trabajadores informales tengan capacidad de alcanzar ingresos más altos por ocupaciones
más desgastantes o de mayor riesgo.

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Figura 16
Valores de la matriz de transición de la clase ocupacional media (2014-2023)
Nota: elaboración propia.
Por último, la Figura 17 nos muestra que 8 de cada 100 ocupados informales en la clase
ocupacional alta tienen probabilidad de descender a la clase baja, en cambio esta proporción
cambia 7 a 100 si están ocupados de manera formal, es decir ambos grupos tienen
prácticamente el mismo riesgo; por otro lado, es más probable descender a la clase media
siendo ocupado formal que informal con un porcentaje de 15% contra 13%, aunque se trata de
una diferencia muy pequeña, se hubiera esperado que esta brecha fuese más amplia en favor
de los ocupados formales. La probabilidad de permanencia dentro de la clase alta es la más
baja de las analizadas, ya que, para las otras, ascendía a más de 80 puntos porcentuales, para
la clase alta esta fue en promedio de 76% para los ocupados formales y 77% para los ocupados
informales.

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Figura 17
Valores de la matriz de transición de la clase ocupacional alta (2014-2023)
Nota: elaboración propia.
El largo plazo
En la Figura 18 presentamos el resultado del vector estacionario para cada tipo de ocupación,
este representa la distribución de probabilidad a largo plazo del sistema, es decir, el vector que
no cambia con el tiempo al evolucionar la cadena. Tenemos pues que la probabilidad de ser
ocupado clase baja representará 41% de los ocupados, lo que significa un aumento de su
proporción al cierre del primer trimestre 2024 que era de 37%.
La clase media ocupacional que engloba a los trabajadores precarios con al menos una
vulnerabilidad, y salarios menores a los 20 mil pesos, representa a 54% de los ocupados, lo que
significa una disminución de 3 puntos porcentuales respecto a los últimos valores tomados para
esta investigación. Por último, tenemos la clase ocupacional alta de 5%, la cual decrece en 0.25%
respecto al último trimestre evaluado, es decir, las predicciones a largo plazo aumentan la
probabilidad de trabajadores clase baja, disminuyen la probabilidad de ocupados clase media y
mantiene a la élite de trabajadores en el mismo nivel.

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Figura 18
Valores del vector estacionario para cada clase ocupacional
Nota: elaboración propia.
Discusión
La trampa de la precariedad y la inmovilidad ocupacional
Los hallazgos derivados de las matrices de transición confirmaron la existencia de una "trampa
de precariedad" en el mercado laboral mexicano, donde la ocupación operó más como un
estabilizador de la pobreza que como un motor de ascenso socioeconómico. La elevada
probabilidad de permanencia en la clase ocupacional baja (que promedió un 83% para
trabajadores informales y un 77% para formales) sugirió que las estructuras de clase en México
son altamente rígidas. Esta inmovilidad validó los planteamientos de Wright (2015) sobre la
persistencia de mecanismos que estabilizan las jerarquías sociales, limitando el acceso a
oportunidades de cierre social para los estratos más vulnerables.
Un resultado contra-intuitivo de esta investigación fue la mayor estabilidad observada
en los estratos altos del sector informal frente al formal. Mientras que la probabilidad de
permanencia en la clase alta formal fue del 76%, en la informal ascendió al 77%. Este fenómeno
podría explicarse por la capacidad del sector informal para absorber mano de obra altamente
calificada que, ante la precarización del empleo formal y los bajos salarios promedio, encuentra
en el autoempleo o la microempresa una alternativa de ingresos más competitiva, aunque
carente de seguridad social (Guadarrama et al., 2015; Maza, 2004). No obstante, el descenso de

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la clase alta a la clase media fue más probable para los ocupados formales (15%) que para los
informales (13%), lo que subrayó la vulnerabilidad de las "élites trabajadoras" ante las
fluctuaciones económicas.
Desde la perspectiva de la psicología del trabajo, la recurrente probabilidad de
descender en la escala ocupacional y la baja expectativa de ascenso generaron un entorno de
incertidumbre crónica (Méndez Rivero, 2023). Como sugieren Benach et al. (2014), la exposición
prolongada a la precariedad no solo erosionó la capacidad económica de los sujetos, sino que
impactó directamente en su bienestar mental y sentido de autoeficacia. La percepción de un
"crecimiento hueco", donde los aumentos al salario mínimo no se tradujeron en un incremento
real del salario promedio ni del poder adquisitivo, fomentó una ruptura en el vínculo social y el
reconocimiento que el trabajo formal tradicionalmente proveía. Esta dinámica de
estancamiento, documentada por Sennett (2000), resultó en una "corrosión del carácter"
laboral, donde el individuo se vio imposibilitado para construir una narrativa de progreso
personal y profesional.
Proyecciones a largo plazo y política pública
El análisis del vector estacionario permitió proyectar un escenario preocupante para la
estructura social de México. De mantenerse las tendencias observadas entre 2014 y 2024, la
proporción de trabajadores en la clase ocupacional baja aumentaría del 37% al 41%, mientras
que la clase media experimentaría una contracción de tres puntos porcentuales. Estas cifras
indicaron que las políticas de programas sociales y aumentos salariales de la última década han
sido insuficientes para revertir la tendencia precarizante del mercado de trabajo. La
convergencia hacia un sistema con una mayor base de trabajadores pobres y una élite
restringida representa un desafío urgente para la política pública, la cual debe enfocarse no solo
en el ingreso monetario, sino en la reducción efectiva de las carencias sociales que anclan a los
trabajadores en la vulnerabilidad.
Conclusión
Con base a los datos proporcionados, podemos decir que las condiciones en el trabajo en
México son adversas y están vinculadas a una baja remuneración, inestabilidad y precarización,
tal como Escobedo (2023) lo menciona, los trabajadores pobres se encuentran atrapados en un
ciclo que los imposibilita para mejorar su posición socioeconómica, en donde el trabajo funciona
como una suerte de estabilizador de la pobreza. Es importante subrayar que, aunque el autor
se refiere a los trabajadores informales, eventuales y autoempleados; según nuestra
investigación, esta descripción ajusta para cualquier tipo de trabajador en México, es decir, hay
muy pocas probabilidades de ascender en la clase ocupacional sin importar la condición, y en
general, hay una probabilidad mayor de descenso.
La presente investigación permitió concluir que las condiciones laborales en México se
encuentran marcadas por la baja remuneración e inestabilidad y que funcionaron como un ciclo
que imposibilita la mejora socioeconómica (De la Garza, 2010), actuando el empleo como un
estabilizador de la pobreza en lugar de un motor de movilidad. El análisis mediante cadenas de

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Markov demostró que la ocupación, lejos de ser un motor de progreso, funcionó como un
mecanismo estabilizador de la pobreza, configurando lo que se denominó una "trampa de
precariedad". Se identificó que la probabilidad de que un trabajador permaneciera en la clase
ocupacional baja fue extremadamente alta, especialmente en el sector informal (83%), lo que
evidenció la falta de trayectorias de tránsito efectivas en la estructura económica nacional.
Un hallazgo crítico fue la erosión del poder adquisitivo de los trabajadores. Se observó
que, a pesar de los incrementos históricos al salario mínimo oficial, el salario promedio de los
ocupados no presentó una mejora proporcional. En términos reales, los deciles más altos de la
escala ocupacional experimentaron una reducción en su capacidad de compra, pudiendo
adquirir 3.73 canastas alimentarias menos en 2024 en comparación con 2014. Esto sugirió que
la política salarial ha sido insuficiente para revertir la tendencia precarizante del mercado laboral
mexicano.
La evidencia analizada en el corto y largo plazo permitió esclarecer las dinámicas de
transición y la configuración de trayectorias entre clases ocupacionales, revelando que el acceso
a la élite laboral en México permanece restringido y sin perspectivas de expansión. En este
sentido, se determinó que los incrementos al salario mínimo representan un “crecimiento
hueco” cuando no logran elevar el salario promedio global, resultando insuficiente para generar
una mejora real y sustantiva en las condiciones de vida de los trabajadores.
Desde la perspectiva de la psicología laboral, este escenario de inmovilidad tiene
repercusiones significativas en la subjetividad del trabajador. La persistencia en condiciones de
vulnerabilidad y la alta probabilidad de descender en la escala ocupacional fomentaron un
entorno de incertidumbre que afectó el bienestar mental y la identidad laboral. La ruptura del
vínculo social y la pérdida de autoeficacia derivaron de un sistema donde el esfuerzo laboral no
se tradujo en una mejora tangible de las condiciones materiales de vida.
Otra conclusión a la que se llega a partir de esta investigación es la poca diferencia que
existe entre trabajadores formales e informales, queda pendiente analizar las características en
cuanto a uso del tiempo, sexo, edad y otras características sociodemográficas, pero se puede
inferir para cierto tipo de personas, estar dentro del sector informal les permite subjetivamente
distribuir mejor su tiempo de trabajo, además que se tiene evidencia de menor segregación
racial y educativa en este sector (Ortiz, 2023) respondiendo a las nuevas exigencias de
flexibilidad profesional que permean el mercado actual (Godínez Flores y Salinas García, 2017).
Es importante resaltar que la evidencia en el corto y en el largo plazo ayudan a comprender la
dinámica de transición entre clases ocupacionales y las trayectorias que se construyen a partir
de estas, sin embargo, se debe entender que el acceso a la élite ocupacional en México es
restringido y no da señales de crecimiento.
Finalmente, se concluyó que la persistencia de la precarización estructural en México
demanda un replanteamiento urgente de la ética del trabajo y de las estrategias de intervención
estatal. El estancamiento observado en las trayectorias de las clases ocupacionales no solo
representó un fracaso en términos de movilidad económica, sino que constituyó un riesgo
latente para la cohesión social y el bienestar integral de la población trabajadora. La evidencia
analizada sugirió que, sin una política integral que promueva un crecimiento real del salario
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promedio y disminuya las carencias sociales de fondo, el mercado laboral continuará operando
como un sistema que profundiza las brechas de vulnerabilidad.
Se determinó, por tanto, la necesidad de transitar hacia una agenda pública que priorice
la calidad del empleo como un derecho fundamental, garantizando que la ocupación sea,
efectivamente, un vehículo de realización personal y justicia social en lugar de una trampa de
subsistencia.

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